sábado, 4 de octubre de 2014

El aborto no es pecado

Interesante revuelo el que se formó hace unos días alrededor del tema del aborto. En general la derecha está en contra del aborto y la izquierda está a favor. Esto demuestra que la derecha también pincha y la izquierda también acierta. Recuerdo que Pilar Rahola tenía un artículo en un periódico español que se titulaba:


"Ni la izquierda es tan buena ni la derecha tan mala"

Es delicioso, porque si giramos la frase exactamente al revés tenemos un buen resumen de la cuestión:

Ni la derecha es tan buena, ni la izquierda tan mala

Así pues, en el caso del aborto la izquierda tiene toda la razón del mundo. El tema es el siguiente:

El estado no es nadie para decir lo que una mujer embarazada tiene que hacer, y obligarla a tomar una decisión determinada es una intromisión muy grande a su libertad individual. El hecho de que sea una mujer (parece que esto es lo que molesta a la derecha) es absolutamente indiferente; lo que cuenta es que nos estamos cargando la libertad del individuo.

Ante este argumento los anti-aborto dicen que abortar es un asesinato, ya que el feto tiene capacidad de sentir igual que un adulto. Esto es totalmente falso, como ya han confirmado los zoólogos hace tiempo. Un feto humano tiene mucha menos capacidad de experimentar emociones que, por ejemplo, una cebra, un jabalí o sobre todo un chimpancé adulto, y cuando se matan estos animales nadie lo considera un asesinato. De modo que un feto no debería tener más derechos de los que tiene un chimpancé o una cebra. Cuando han entendido esto, los que están en contra del aborto contra-argumentan:

De acuerdo, un feto no tiene más capacidad de sentir que un animal adulto. Pero el feto potencialmente será un humano, mientras que la cebra no lo será nunca, por lo tanto, el feto debería tener derechos de persona desde el principio, ya que de todos modos al final acabará siendo una persona.

Este argumento vuelve a estar equivocado, por una razón muy sencilla: si consideráramos que lo que otorga los derechos es la potencialidad del feto de convertirse en un humano adulto, entonces deberíamos prohibir también los preservativos, y también la masturbación masculina. Cada vez que un hombre eyacula, puede liberar de 20 a 300 millones de espermatozoides, cada uno de los cuales potencialmente podría llegar a convertirse en una persona. Según este razonamiento, un hombre que practica el onanismo estaría asesinando unos 100 millones de personas potenciales y por lo tanto estaría cometiendo un delito muy grande.

Tiene sentido todo esto? Obviamente no. Un espermatozoide no es ninguna persona y no tiene absolutamente ningún derecho. Si después de unos cuantos procesos biológicos podría convertirse en un humano es completamente irrelevante. En realidad, la gente de derechas piensan así porque creen que todas las personas tenemos un alma inmaterial que recibimos justamente en el momento de la concepción. Huelga decir que esto es completamente falso; la única disimilitud de un humano con un mamífero cualquiera, aparte de las obvias diferencias físicas, es que nosotros tenemos un cerebro algo más complejo. Y punto. Ni nosotros tenemos alma ni los animales tienen.

Un feto no es más que un trozo de materia viva pegado al vientre de la madre que GRADUALMENTE se convertirá en una persona, pero que DE MOMENTO no es muy diferente de cualquier otro órgano interno. De la misma manera que una persona debe tener la libertad de extirparse una tripa o un riñón, e incluso de cortarse un brazo si le apeteciera, una madre debe poder abortar un feto sin que el estado tenga nada que decir.

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