sábado, 11 de octubre de 2014

La belleza de la comida

Hoy para cenar: dos cortes de cabeza de lomo y dos huevos fritos, todo cocido utilizando manteca de cerdo ibérico! La carne ha quedado muy buena, con un fuerte sabor animal. Mientras se mastica, es fácil imaginarse el cerdo corriendo feliz por el bosque.

He notado que el sabor de la carne ha quedado muy resaltado, por lo que sólo he añadido hierbas provenzales, que van muy bien para especiar la carne sin tener que utilizar sal.

La sorpresa han sido los huevos, aunque mientras comía la clara no he notado nada en particular, cuando me ha tocado comerme la yema (siempre la dejo para lo último) he entrado en un estado de dejà vu!!! Resulta que la manteca de cerdo le ha dado un sabor muy sutil y penetrante a la vez, sería algo así como "yema de huevo con reminiscencias de jamón ibérico" y así se me ha presentado la belleza, lo que no me esperaba para nada, ya que no es común que se presente en forma gastronómica.

Cuando tu organismo está químicamente estable, limpio de azúcares y cereales, se experimentan toda clase de emociones fuertes, como la belleza.


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